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ConVidá Verde

Posted in Buenos Aires, ecología, Gastronomía, Planeta, Uncategorized by bmguest on noviembre 17, 2009

ConVidá Verde   es la 1er semana de consumo consciente en Buenos Aires con el objetivo de transmitir conocimiento e información, para mejorar nuestra calidad de vida y fomentar, de manera masiva, el cuidado de nuestra mayor fuente de recursos, La Tierra.

A través de un circuito en Palermo, podes conocer lugares que ofrecen una gran diversidad de opciones naturales y orgánicas, descubrir nuevos sabores, aprender a cocinar sano y rico, valorar nuestro cuerpo, nuestra mente e incorporar conceptos cotidianos que ayudan a cuidar nuestro planeta.

Del 16 al 22 de Noviembre, los locales ofrecen degustaciones, descuentos y promociones especiales, en su propuesta gastronómica y en productos naturales.

Algunos de los locales que participan son: Q-Link, Bio Restaurant, Bicicleta Naranja, Meraviglia, Juana de Arco Escuela Waldorf, Centro Kabbalah, Alma Zen, Granomadre, Casa EsmeraldaChakra Mio, Báraka, Río Abierto y Valle Tierra.

También, abren sus puertas, a productores orgánicos y diferentes proyectos sustentables para que todos podamos conocer propuestas innovadoras, con una visión que construye futuro.

En la semana habrá diferentes actividades como muestras fotográficas, talleres, proyección de documentales, charlas informativas, música al aire libre y más!.

Todas las actividades son gratuitas, sólo  se pide colaborar con tapitas de gaseosa que serán donadas al Hospital Garraham.

Cronograma de Actividades

SUMAR CONCIENCIA, EXPERIENCIA Y COMPROMISO.

Relajate un poco…

Posted in Gastronomía, How To by bmguest on julio 20, 2009

Hay días en los que no podés esperar a que llegue el fin de semana.

Ponés un pie en la calle y te das cuenta de que hoy no hacen lo -12*C de ayer, sino que, aparentemente y acelerando toda predicción Kim Ki-dukeana, llegó la primavera y vos estás vestida de cebolla.

Cargás los 18kg de abrigo en un brazo, y con la mejor cara, emprendés tu camino al trabajo repitiendo en voz alta: ¨muffin, muffin, muffin¨.

Llegás a la oficina y, obvio, no te abren la puerta. Tocás el timbre una y otra vez. Asentís mirando hacia el kiosko de la esquina, pero no tardás mucho en decirte que no, frunciendo el ceño. Sacás el celular de la cartera y marcás el número del conmutador. No te contesta nadie. Guardas el teléfono, tocás otro timbre, te apoyas contra la puerta, te parás frente a la puerta, tocás otro timbre, y finalmente te abren.

Trascurre tu día como cualquier otro.

Por fin llega la hora de irte a tu casa. Sonreís porque al final estuvo bueno haber llevado esos 18kg de ropa extra (ahora hace un frío de muerte). Caminás hacia el subte, confiada, ansiosa por agarrar tu asiento, abrir tu libro y disfrutar de la mágica soledad que sólo proporciona el vagón de ese tren y a esa hora.

Pero no. Claro que no. El subte llega lleno. Hacés malabares para entrar, y te acomodás bien pegada a la puerta frontal, mirando hacia afuera, con tus 18kg -que ahora parecen 25kg- en el brazo.

Llegás a tu casa, tirás todo en la puerta: zapatos, tapado, saco, sweater, vincha, gomita. Te calzás las pantuflas, ponés música, y te preparás un buen mojito antes de que alguien más llegue a tu casa.

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